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lunes, 15 de agosto de 2016

Riesgoso presentar índices elevados de ácido úrico


Contrario a otras enfermedades, como azúcar elevada en la sangre (diabetes), colesterol alto, triglicéridos altos; poco se conoce sobre qué significa tener el ácido úrico alto
En caso de tener ácido úrico elevado en la sangre, es importante disminuir sus niveles. De hecho, es igual de importante que reducir los de colesterol y triglicéridos.


Estudios recientes han demostrado que tener ácido úrico elevado es un riesgo para el corazón y debe dársele la misma importancia que otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, indicó el coordinador delegacional del Departamento de Nutrición y Dietética del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Yucatán, Elmer Chan Canto.

Cada vez son más las personas que al realizarse su chequeo anual con el médico reciben la noticia de niveles elevados de ácido úrico. Contrario a otras enfermedades, como azúcar elevada en la sangre (diabetes), colesterol alto, triglicéridos altos; poco se conoce sobre qué significa tener el ácido úrico alto.

El principal problema asociado a los niveles elevados de ácido úrico es que provoca una disminución del óxido nítrico, mismo que favorece la hipertensión arterial; de igual manera se facilita la formación de placa de colesterol sobre los vasos sanguíneos.

Por lo tanto, si quiere proteger su corazón, debe disminuir sus niveles de ácido úrico. De hecho, es igual de importante que reducir sus niveles de colesterol y triglicéridos.

La mayor parte del ácido úrico se disuelve en la sangre y viaja a los riñones, donde sale a través de la orina. Si el cuerpo produce demasiado o no elimina lo suficiente, la persona se puede enfermar; los altos niveles de ácido úrico en el cuerpo se denominan hiperuricemia. Entre más tiempo se mantenga, mayor es la posibilidad de llegar a desarrollar gota.

El ácido úrico es producto del metabolismo de las purinas (componentes de ciertas proteínas), y se produce de forma natural en el organismo. Al existir más purinas en el cuerpo, aumentan las concentraciones de ácido úrico en sangre.

La acumulación se da por alteraciones en el metabolismo del ácido úrico, que pueden ser heredadas. Hay dos factores de riesgo que son no modificables: la edad avanzada, por lo tanto, personas que ya han mantenido por varios años los niveles de ácido úrico elevados, tendrán mayor posibilidad de presentar signos y síntomas de la gota; de igual manera, los hombres tienen cuatro veces mayor riesgo que las mujeres de desarrollar la enfermedad.

Hay factores que se pueden cambiar, mismos que ayudan a disminuir los niveles o a prevenir el aumento. Encabezando la lista están los relacionados a su dieta y estilo de vida ya que los mismos cambios en la alimentación que se recomiendan para prevenir otras enfermedades crónicas (como diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia), le ayudarán a disminuir los niveles de ácido úrico y prevenir el desarrollo de gota.

El consumo de cerveza y otros licores, es lo que tiene mayor efecto en los niveles de ácido úrico. La carne roja y el pescado también favorecen su aumento; reducir el consumo de éstos es una de las principales acciones a tomar para prevenir.

De igual manera, la carne roja es la principal fuente de grasa saturada en la dieta, la cual se asocia a resistencia a insulina y enfermedad del corazón, en especial los embutidos derivados del cerdo (jamón, mortadela, salchicha, tocino, etcétera).

La fructuosa también es causa de aumento en el ácido úrico. La fructosa es el azúcar principal de las frutas, pero no son éstas las que contribuyen a su aumento; el principal problema son los alimentos que traen adicionada la fructosa, éstos son la mayoría de productos empacados como galletas, barras de cereal y jugos de frutas azucarados. De hecho, muchos productos bajos en calorías utilizan la fructosa dentro de sus principales ingredientes.

Evidencia reciente también ha encontrado que existen factores de la dieta que ayudan a disminuir los niveles de ácido úrico. Estos alimentos son los lácteos y las fuentes de vitamina C, los cuales coincidentemente protegen contra hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular. La recomendación de consumir lácteos bajos en grasa, es de especial importancia para cualquier persona con gota o hiperuricemia.

La diabetes entra en la lista de principales causas de mortalidad de la OMS

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha modificado la lista de principales causas de mortalidad en el mundo incluyendo algunas novedades.

Siguen en esta lista enfermedades que no se pueden transmitir entre personas, como son las enfermedades del corazón y las patologías cerebrovasculare; pero la mala noticia es que, entre ellas, aparece la diabetes por primera vez en la historia, en sustitución de la a tuberculosis.

Dos de cada tres muertes en el mundo se deben a este tipo de enfermedades no transmitibles: la principal de todas ellas es la enfermedad cardiovascular; le siguen las infecciones respiratorias, la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), las enfermedades que producen diarrea, el VIH, los cánceres de traquea, bronquios y pulmón, la diabetes, los accidentes de tráfico y las muertes prematuras.

La cosa cambia entre países ricos y pobres: en los primeros, las enfermedades no transmitibles suponen casi el 90 % de las muertes, mientras que en los segundos, no llega al 40 %, siendo el SIDA, la malaria y las infecciones que producen diarrea algunas de las peores enfermedades con las que se enfrentan.

La OMS advierte que el tabaco sigue detrás de una grandísima parte de muertes en todo el mundo, siendo el principal causante del cáncer pulmonar, la enfermedad cardiovascular y la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

martes, 15 de marzo de 2016

Diabéticos son 4 veces más propensos a sufrir infarto cardíaco



La diabetes es una enfermedad crónica que debe ser controlada para evitar complicaciones y desenlaces fatales.



Las personas con diabetes mal controlada tienen hasta cuatro veces más posibilidades de sufrir un infarto cardíaco, más aún si tienen sobrepeso, hipertensión arterial y colesterol elevado.

La diabetes es una enfermedad crónica que debe ser controlada para evitar complicaciones y desenlaces fatales.

"Una de las complicaciones es el alto riesgo cardiovascular que enfrentan quienes la padecen. Es un problema si se toma en cuenta que muchos pacientes descubren que son diabéticos después de sufrir un infarto al corazón".

Pautas para la prevención

Para prevenir un infarto cardíaco los pacientes con diabetes deben acudir con regularidad a sus controles y estar alerta a algunos signos del mal funcionamiento del corazón, como dolor o presión en el pecho, dificultad al respirar o presentar latidos irregulares, entre otros.


Se recomienda evitar el cigarrillo, azúcar, gaseosas, sal y que se debe realizar actividades físicas como caminar por lo menos 30 minutos y durante 5 veces a la semana. Asimismo, mantener los niveles de glucemia entre 70 - 100 mg/dL en ayunas y menor a 140 mg/dL 2 horas después de comer.

"El paciente diabético debe realizarse un control periódico del colesterol, triglicéridos y presión arterial, la que no debe superar los 130/80 mm/Hg.", remarcó.

Las personas con diabetes e hipertensión bien controladas mejoran su pronóstico y alejan el riesgo de las complicaciones e infarto cardíaco.


Dr. Luis Arturo Gomez Hernandez: 3823.1001 y 3823.1002 | Av. Plan de San Luis No.1776


viernes, 19 de febrero de 2016

Enfermedad celíaca




¿Qué es?

La enfermedad celiaca o sprue celiaco es una enfermedad crónica del aparato digestivo. Aparece en personas genéticamente predispuestas y consiste en una intolerancia al gluten. El gluten es una proteína presente en muchos cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena. Esta intolerancia es permanente y se mantiene a lo largo de toda la vida. El contacto con esta proteína produce una lesión grave de la mucosa del intestino delgado que se manifiesta como una atrofia de las vellosidades intestinales. Ello provoca una absorción inadecuada de los nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales).

Se trata de la enfermedad crónica intestinal más frecuente en España. Puede aparecer tanto en edades infantiles como en adultos.

¿Cómo se produce?

La enfermedad celiaca es el resultado de la combinación de factores genéticos e inmunológicos. Existe una predisposición genética en determinadas personas a las que la exposición al gluten desencadena la enfermedad celiaca. La ingesta de gluten desencadena una respuesta autoinmune con aparición de anticuerpos específicos. La pared del intestino delgado está cubierta por vellosidades intestinales, es decir, pequeñas prolongaciones en forma de dedo que aumentan su área de absorción. La ingesta de gluten produce una inflamación y lesión de estas vellosidades impidiendo así la correcta absorción de los nutrientes.

Síntomas

Existen formas asintomáticas de la enfermedad que pueden cursar de forma silente durante años.

El tiempo que pasa desde el primer contacto con el gluten y la aparición de síntomas es variable entre paciente y paciente. Además, los síntomas de la enfermedad celíaca y el momento de aparición pueden variar significativamente de una persona a otra. Así existen formas precoces que debutan en la infancia con síntomas antes de los 9 meses de edad tras introducir el gluten. Otras formas más tardías aparecen en niños mayores de dos años o en la edad adulta. Las personas sin síntomas tienen riesgo de sufrir las complicaciones de la enfermedad por lo que se han de tratar igualmente.

Entre el listado de síntomas más frecuentes se incluyen:


  • Diarrea crónica, dolor y distensión abdominal.
  • Pérdida de peso.
  • Estreñimiento.
  • Detención de la curva de peso y crecimiento en niños y bebés.
  • Vómitos.
  • Falta de apetito.
  • Anemia.
  • Irritabilidad.


Pérdida de masa muscular.

Debido a la carencia de nutrientes por la mala absorción causada por la atrofia de las vellosidades pueden aparecer otros síntomas derivados como: alteraciones del crecimiento y raquitismo, alteraciones del esmalte dental, fracturas espontáneas, erupciones cutáneas, artritis, esterilidad, osteoporosis, anemia, pérdida del cabello, alteraciones menstruales y calambres musculares, ansiedad y depresión, entre otros.

Por otro lado, existen una serie de enfermedades asociadas, es decir, que se presentan con mayor frecuencia de la esperada en pacientes con enfermedad celiaca como son la dermatitis herpetiforme, enfermedades hepáticas, el síndrome de Down, intolerancia a la lactosa y enfermedades autoinmunes con la diabetes mellitus tipo I, el vitíligo, la psoriasis o enfermedades tiroideas.

Las complicaciones más graves asociadas si la enfermedad no se trata son la aparición de cánceres en el tracto digestivo y cánceres hematológicos (linfomas), además de enfermedades derivadas de los déficits nutricionales como la osteoporosis.

Diagnóstico

La prueba diagnóstica definitiva es la biopsia intestinal. Consiste en tomar una muestra de tejido del intestino delgado, donde se observará al microscopio la ausencia de vellosidades intestinales. Esta prueba siempre se ha de realizar sin eliminar el gluten de la dieta.

Además existen una serie de marcadores en sangre (anticuerpos) indicativos de la enfermedad cuando aparecen elevados: antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa. Se indican cuando existe sospecha de enfermedad, si salen positivos se lleva a cabo la biopsia intestinal.

En la analítica en sangre se puede encontrar anemia y alteraciones de algunos parámetros metabólicos indicativos del déficit nutricional.

También existen pruebas genéticas en sangre para ayudar a determinar quién puede estar en riesgo de padecer enfermedad celíaca.

Tratamiento

No existe un tratamiento farmacológico. El único tratamiento es la supresión total del gluten en la dieta. Ello conlleva la recuperación clínica y la normalización del tejido intestinal, generalmente en adultos a los dos años y en niños al año del tratamiento dietético.

La dieta debe seguirse durante toda la vida. Debe evitarse tomar incluso pequeñas cantidades de gluten ya que pueden ser igualmente dañinas y provocar alteraciones importantes.

La dieta sin gluten debe basarse en alimentos naturales y frescos que no lo contengan: leche, carne, pescado, huevos, fruta, verdura, legumbres y los cereales libres de gluten (maíz, arroz, mijo y sorgo).

En la actualidad existe una amplia gama de productos especiales sin gluten que incluyen harinas de cereales, pasta, bollería, galletas, etc. pero tienen el inconveniente de un elevado coste económico.

El gluten se utiliza mucho en la industria alimentaria ya que se usa para vehiculizar conservantes, aromas y diferentes aditivos alimentarios por lo que pueden contenerlo alimentos que normalmente no lo llevan. Todos los pacientes con diagnóstico de enfermedad celiaca deben contactar con las Asociaciones de Celiacos para informarse adecuadamente de la "Lista de alimentos sin gluten". Como norma general, si se sospecha que un producto puede contener gluten, no debe consumirse.

En aquellos casos en los que sea necesario, por déficits nutricionales detectados, deben indicarse suplementos de vitaminas y minerales para corregirlos.

Es recomendable el asesoramiento de expertos en nutrición, ya que la dieta sin gluten ha de integrarse dentro de una dieta sana y equilibrada adaptada a las necesidades individuales de cada paciente.

Prevención

Dado que la causa exacta se desconoce, no existen medidas de prevención para evitar la enfermedad celiaca. Sin embargo, el conocimiento de los factores de riesgo (como tener un familiar que sufra de este trastorno) puede permitir obtener un diagnóstico precoz y así un tratamiento adecuado cuanto antes.

Dr. Luis Arturo Gomez Hernandez: 3823.1001 y 3823.1002 | Av. Plan de San Luis No.1776