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domingo, 10 de julio de 2016

¿QUÉ ES LA DISPEPSIA?



Estas molestias pueden presentar mayor o menor frecuencia e intensidad de síntomas, y acompañarse de náuseas, hinchazón abdominal, acidez, digestión pesada, eructos, regurgitaciones (regreso de la comida desde el estómago a la boca) y vómitos. Algunas personas sólo se quejan de dolor y otras de hinchazón, acidez o de áuseas, mientras que otras presentan indigestión, pero en general todas presentan cierto malestar en esta zona del abdomen. 


¿A QUÉ SE DEBE LA DISPEPSIA?

La dispepsia puede deberse a motivos muy diferentes. Algunas veces los síntomas se producen después de una comida excesiva o muy condimentada, otras por consumir café, alcohol y/o tabaco, y en otras por tomar ciertos medicamentos que lesionan la mucosa gástrica, como la aspirina o los antiinflamatorios. En ocasiones, la dispepsia se produce cuando existen algunos problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión, etc.).

Algunas personas con dispepsia pueden tener una herida o erosión (úlcera) en el estómago o en el duodeno. Las úlceras mayoritariamente se producen debido a una bacteria que se llama Helicobacter pylori.

Algunas veces, aunque afortunadamente muy pocas, la causa de estas molestias es un cáncer. Cuando estas molestias van acompañadas de pérdida de peso no intencionada, dolor al tragar los alimentos, sangrado o anemia, se ha de pensar en esta posibilidad.

No obstante, en la mayoría de las personas con dispepsia no se encuentra una causa clara que explique el porqué de estas molestias, y entonces se le llama dispepsia funcional o sin causa aparente.


¿QUÉ SE DEBE HACER SI TENGO ESTAS MOLESTIAS Y/O DOLOR?

Si las molestias no se producen muy a menudo y son poco importantes, en principio no tiene por qué ser un motivo de preocupación.

La mayoría de las veces estas molestias desaparecerán solas, o con un cambio en los hábitos alimentarios y/o en el estilo de vida (comer con

moderación, realizar dieta si existe sobrepeso, abstinencia de alcohol, dejar de fumar, etc.), o tomando algún medicamento para que disminuya la

acidez del estómago (antiácidos). Cuando las molestias no desaparecen o éstas se producen de manera frecuente, es mejor consultar a su médico.

¿TENDRÉ QUE REALIZARME ALGUNA PRUEBA?

Si los síntomas son frecuentes es probable que su médico le recomiende una prueba del aliento para ver si es usted portador de una infección gástrica por una bacteria denominada Helicobacter pylori y le recomiende tratamiento si es usted portador de la infección. En función de sus síntomas, su médico puede recomendarle también una gastroscopia, especialmente si usted presenta alguno de los siguientes síntomas: pérdida de peso, vómitos persistentes, señales de hemorragia o anemia, dolor o dificultad al tragar los alimentos o dolor de estómago intenso y persistente. Si usted es una persona mayor de 55 años también se recomienda también llevar a cabo una endoscopia ante cualquier nuevo síntoma persistente atribuible al estómago o en duodeno.

¿QUÉ ES UNA ENDOSCOPIA?

La gastroscopia es una prueba que se realiza mediante un endoscopio. Este aparato es un tubo delgado que, conectado a una cámara, permite transmitir luz y visualizar imágenes a su través. Antes de realizar la endoscopia, y en algunos casos si es necesario para que ésta sea menos molesta, el médico podrá administrarle alguna medicación sedante y luego le introducirá suavemente el tubo a través de la boca, bajando por la garganta hasta el estómago y el comienzo del intestino (duodeno). Esto permite ver con todo detalle si existe alguna úlcera u otros problemas que puedan justificar los síntomas, permitiendo tomar fotos o sacar muestras de tejido de forma no dolorosa para su examen bajo el microscopio. 
 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA HELICOBACTER PYLORI?

Para saber si padece la infección por H. pylori, su médico puede emplear diferentes pruebas: análisis de sangre, prueba del aliento con C13 o examinar una pequeña muestra de tejido del interior del estómago en el caso de que sea necesaria una endoscopia. La más habitual es la prueba del aliento con C13. Ésta consiste en beber un líquido que contiene una sustancia (urea) marcada con un isótopo no radioactivo. Si hay infección por H. pylori se produce una reacción química que se puede detectar analizando el aire que expulsamos al respirar. 


¿QUÉ TRATAMIENTO HE DE REALIZAR?

El tratamiento de la dispepsia depende de cuál sea su causa. Muchos de los pacientes con dispepsia pueden mejorar simplemente si modifican sus hábitos alimentarios (si se evitan aquellos alimentos que les causan molestias) y el estilo de vida (p. ej., si se deja de fumar), o si suprimen ciertos medicamentos nocivos para el estómago (aspirina, antiinflamatorios, etc.). Si se le diagnostica una infección por H. pylori, deberá recibir un tratamiento con antibióticos, cuya duración suele ser de 10 a 14 días. La combinación más empleada es la denominada terapia triple, que incluye dos antibióticos y un inhibidor del ácido. Es muy importante tomar la medicación de la forma y durante los días que su médico le indique, evitando saltarse tomas, para no reducir la eficacia del tratamiento ni generar resistencias del germen a los antibióticos.

Tras realizar la endoscopia (en el caso de que sea necesaria), la mayor parte de los pacientes son catalogados de dispepsia funcional, esto es, sin causa aparente, por lo que se suele indicar el tratamiento más adecuado a sus síntomas. Este tratamiento podrá incluir fármacos que actúan disminuyendo la acidez del estómago (antisecretores) y fármacos que aceleran la digestión (procinéticos).


CITAS al: 3823.1001 y 3823.1002 | Av. Plan de San Luis No.1776
Dr. Luis Arturo Gomez Hernandez

lunes, 21 de marzo de 2016

Cuál es la diferencia entre la diabetes tipo 1 y 2



La diabetes es una enfermedad en la que el cuerpo pierde su capacidad para regular y controlar los niveles de glucosa en la sangre, lo que también es conocido como el azúcar en la sangre. Son muchos los pacientes a quienes se les ha diagnosticado esta afección, pero lo cierto es que también existe una importante cantidad de gente que la sufre sin saberlo. Esto puede ser debido altipo de diabetes que padezcan, ya que algunos signos y evidencias pueden pasar desapercibidos. Para que entiendas más sobre esta patología, en este articulo te explico cuál es la diferencia entre la diabetes tipo 1 y 2.

Instrucciones

En primer lugar, cabe destacar que existen dos tipos de diabetes: tipo 1 o I y tipo 2 o II, tal como se explica en nuestro artículo qué es la diabetes. Esto se debe al hecho que existen diferencias entre los enfermos de uno y otro tipología, en función de cuál sea la alteración de su organismo.


De esta forma, los diabéticos de tipo 1 pierden la capacidad de producir insulina ellos mismos en el cuerpo, ya que su páncreas deja de segregarla. Este hecho se debe a que las células beta del páncreas son destruidas por el propio organismo.


Este primer tipo de diabetes es posible que aparezca a cualquier edad, pero lo cierto es que es más común en niños y jóvenes, a los que se les suele diagnosticar rápidamente la enfermedad, cuyas causas se desconocen.

El tratamiento consiste en la administración diaria de inyecciones de insulina, por lo que los diabéticos tipo I deben aprender cómo administrar insulina desde que se les detecta esta patología.


En cambio, en la diabetes del tipo 2, el cuerpo de quienes la padecen produce insulina, pero la cantidad es insuficiente o de baja calidad, debido a alguna deficiencia en el páncreas que es el órgano encargado de fabricar esta hormona. La obesidad, la falta de realización de ejercicio y otros malos hábitos pueden ser la causa de la diabetes tipo II.


En la segunda tipología de diabetes, la edad es un factor mucho más relevante y muchas veces se conoce como diabetes madura. Se desarrolla con mucha más lentitud que el tipo 1, de forma que los síntomas son menos obvios y mucha gente no sabe que la padece.


Otra diferencia entre ambos tipos de diabetes es el hecho que los anticuerpos antiinsulina, antiGAD, IA2 e ICAs son positivos en la diabetes tipo 1, en la tipo 2 están ausentes.


De esta forma, como apuntábamos, los pacientes de la diabetes de tipo I suelen depender de la administración de insulina de forma externa, mientras que los del segundo tipo no tienen porqué necesitarlo.


Antes de finalizar este artículo acerca de las diferencias entre las diabetes tipo I y II, cabe destacar que también existe un tercer tipo de enfermedad diabética conocida como 'diabetes gestacional', ya que se produce en algunas mujeres durante su embarazo. En estos casos, mujeres no diabéticas presentan altos niveles glucémicos y, por consiguiente, el riesgo de padecer posteriormente diabetes tipo 2 se ve aumentado, así como también la probabilidad de contraer enfermedades cardiovasculares.


Dr. Luis Arturo Gomez Hernandez: 3823.1001 y 3823.1002 | Av. Plan de San Luis No.1776